
Para mí, eras todo. Eras mi vida.
Luego la vida me obligó a ver
que yo debía seguir adelante;
que yo puedo pararme en mis pies
y decir: yo estoy aquí por mérito propio.
Yo llegué hasta aquí porque yo caminé.
Nadie me trajo, tú menos que nadie.
Nadie me empujó, sólo yo.
A mis padres debo el haberme dado todo.
A mis hijos debo todo lo demás.
El resto, mis peores y mejores cosas,
sólo a mí.
Y así me hago, o eso creo,
con cariño de creador
con mano de orfebre
con aspiraciones de artista.
Sola, como se hacen las grandes obras,
en silencio, en la intimidad.
De ti, ya no me queda nada.
De mí, todo un camino por recorrer.
Hola Maruchita. Me asombró que me eliminaras de tus contactos. Espero que estés bien.
ResponderEliminarCariños a tus hijos.
Patricia.