Qué daría en este momento por apoyar mi cabeza en tu pecho
escuchar tus latidos,
sentir el palpitar de tu corazón
golpear en mis oídos,
envolverme en tu respirar
y que me arrulle el aire
que entra y sale acompasadamente de tus pulmones.
Qué feliz sería si en este preciso momento
tuviera tu corazón apretado contra mí
y pudiera transportarme
y sentirme navegar en tu torrente
recorrer cada rincón de tu cuerpo
ser el hálito vital que te acompañe
cada segundo, cada día de tu vida,
respirando contigo, latiendo contigo,
viviendo contigo en ti.

