sábado, 18 de septiembre de 2010

OPUS HOMINI


Para mí, eras todo. Eras mi vida.
Luego la vida me obligó a ver
que yo debía seguir adelante;
que yo puedo pararme en mis pies

y decir: yo estoy aquí por mérito propio.
Yo llegué hasta aquí porque yo caminé.
Nadie me trajo, tú menos que nadie.
Nadie me empujó, sólo yo.

A mis padres debo el haberme dado todo.
A mis hijos debo todo lo demás.
El resto, mis peores y mejores cosas,
sólo a mí.

Y así me hago, o eso creo,
con cariño de creador
con mano de orfebre
con aspiraciones de artista.

Sola, como se hacen las grandes obras,
en silencio, en la intimidad.
De ti, ya no me queda nada.
De mí, todo un camino por recorrer.

PIEL DE TEFLÓN

Me dices que me vista
de piel de teflón
para que nada me llegue
para que todo resbale
y así ser feliz.

Porque me vivo quejando
que todo me afecta
que todo me lastima
que todo me hiere.

Pues yo elijo, mandatada,
porque mis genes me dominan
porque mi ser así me dirige:
que me duela cada cuerpo, cada alma que sufre
aunque esté lejos, aunque nunca la conozca;
que me hiera cada comentario hiriente
aunque sea un estúpido de quien provenga;
que me lastime cada acto injusto
aunque no me toque, aunque nada pueda hacer al respecto.

¡Qué pena! Elijo sufrir, sí, y me resigno,
porque no sé ser de otra manera,
porque sólo así me siento más humana,
porque no sé llevar el traje de teflón con elegancia,
porque sólo sé ponerme esta piel doliente
con la que nací, con la que moriré,
sufriendo, penando, ¿qué le voy a hacer?
y si no quieres oirme quejándome...
te regalo mi piel de teflón, y que te siente bien.

SANCTA SANCTORUM

Prefiero una mirada directa, profunda y sincera,
de esas que leen el alma y acarician suavemente,
a un iris de color perfecto, con unas perfectas pestañas
y una perfecta mirada lejana.

Prefiero una voz que sepa decirme las palabras justas
con el tono que cure mis heridas,
al perfecto tono y perfecto volumen de una voz
que sólo dice lo que quiere oir cuando quiere hablar.

Prefiero un cuerpo que me de calor, me ampare y me abrigue
cuando sienta morir y necesite cobijo,
al perfecto cuerpo, con perfectos músculos,
que sólo sabe mirar su propio perfil.

Prefiero unas manos tibias, generosas de cariño
esas que no miden lo que dan y que siempre están prontas,
a las perfectas manos lisas, delicadas y suaves
con las uñas limadas y que sólo se usan para sí mismas.

Prefiero, en fin, un hombre que se me dé por completo
en cuerpo y alma sin que el resto del mundo exista,
a un modelo de revista que sólo vea su imagen
cuando se mira en el espejo.

YO, MAR.



El mar es constante movimiento
equilibrio entre el ir y el estar
juego sensual de la ola en la orilla
te deja su espuma y se va.

Parece en paz. Parece inerte.
Pero dentro se agita indomable energía.
Pero debajo la vida bulle en todas sus formas.
Por fuera la calma. Por dentro, la locura.

Pero a veces el mar se aplasta,
se condensa, se compacta.
Parece no moverse,
y el aire a su alrededor se vuelve sólido:
la tormenta se avecina.

Y entonces el mar ruge, se agita,
se revuelve en su lecho.
Despierta la noche con sus gritos
No encuentra la paz en sus entrañas:
la tormenta se desata.

Y cuando pasa, un espejo cristalino
te devuelve la mirada.
Un arrullo maternal te cobija y te ampara.
La calma vuelve al alma en eterno andar.
El poder retoma control de los elementos.
Todo está en su cauce, todo está en su sitio.

Así soy yo, como el mar.

Countdown Maya 2012