Quisiera poder contarte historias para dormir;cuando llega esa hora
en la que quieres desconectarte del mundo,
quisiera ser yo quien, despacio, apague tus sentidos;
quien, acompañada de una leve caricia en la sien,
o simplemente apoyando mi cabeza contigua a la tuya,
hablándote quedo (con voz grave, para que no te desveles),
te lleve de la mano hacia esos mundos etéreos
donde uno vuela sin alas y planea
sobre su propio cuerpo y sobre todo lo terreno
para ser, por unas horas, un ser celestial.
Quisiera ser yo quien oiga tu respiración
cada vez más lenta, acompasada, en paz,
quien vea todos tus músculos aflojarse,
y entregarse dulcemente a Morfeo.
Quisiera poder ser la última persona
cada noche, en verte cerrar los ojos,
y que sea mi voz la última que oigas,
y mi rostro lo último que veas,
que lo último que toquen tus dedos sea mi piel,
y respirar el aire que exhalas al soñar.
Quisiera poder hacerte flotar, lejos,
viajar a lugares indescriptibles,
hacerte ver todo eso que anhelas ver,
traerte con mi voz olores, paletas de colores,
recrearte mil sonidos inimaginables.
Quisiera que mi voz resuene en tus oídos ya dormidos
llevándote por caminos donde puedas ser lo que desees:
caballero sobre brioso corcel con hermosas vestiduras,
aventurero marino desafiando olas de recónditos mares,
investigador descubriendo los secretos de la galaxia;
y que, cuando tu desafío acabe, y ya feliz,
quieras regresar a tu ser,
sea yo quien te reciba de vuelta,
y mi voz se te antoje familiar a la que te hablaba en sueños,
allá en tu fantasía, aquí en tu realidad,
ser yo, en tus dos mundos, quien te acompañe.

