Seré, si tú me dejas,la luna de tu planeta
la que gira a tu alrededor
noche y día, invierno y verano,
hechizada por tu fuerza centrípeta
que me atrae hacia ti, inexorable,
y no me deja irme, no me deja;
Seré la que te muestra siempre
su misma cara,
y oculta su lado más oscuro,
para que no descubras mis tinieblas más terribles;
Seré la que cambia, modela, transmuta para ti:
hoy estilizada, mañana imponente, deslumbrante,
luego elegante, después casi invisible, una sombra,
y así por siempre, para que nunca te aburras de mí;
Seré, sin embargo, capaz de dejarte en la más oscura de las noches
si yo decido que dependas de mí para recibir tu ansiada luz;
si yo quiero, aunque sea por un leve segundo,
que me ruegues, me implores, que estés a mis pies;
Seré la que, poderosa, domine la fuerza de tus fluidos a mi antojo,
la que influya en tus frutos, la que guíe tus sentidos
en la inmensa infinitud de tu derrotero sin dirección;
Seré yo, pequeña, pálida, tu yin
tu actriz secundaria, tu segundona bajo tu mando,
quien, de tu mano si me invitas,
calmará tus fuegos internos y te hará recobrar la paz.
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