
No quiero ver a nadie, oir a nadie, hablar con nadie.
Hoy soy fea. Hoy me siento mala.
Hoy las odiosas lágrimas corren mi maquillaje, otra vez.
Hoy cargo sobre mi espalda
el peso de ciento cincuenta años de tristeza.
Hoy... estoy sola, sin ti, sin nadie.
Pero cómo no voy a estarlo, si ni yo me aguanto.
Hoy me odio y odio al mundo.
Sólo quiero acurrucarme bajo mi cama
y esperar que venga un terremoto y me aplaste,
o un huracán y me ahogue;
o lo que sea que dé fin a esta tortura
de no quererme, de no soportarme, de no tenerte,
de sólo tenerme a mí, y no quererme, si no me quieres.
Hoy soy fea. Hoy me siento mala.
Hoy las odiosas lágrimas corren mi maquillaje, otra vez.
Hoy cargo sobre mi espalda
el peso de ciento cincuenta años de tristeza.
Hoy... estoy sola, sin ti, sin nadie.
Pero cómo no voy a estarlo, si ni yo me aguanto.
Hoy me odio y odio al mundo.
Sólo quiero acurrucarme bajo mi cama
y esperar que venga un terremoto y me aplaste,
o un huracán y me ahogue;
o lo que sea que dé fin a esta tortura
de no quererme, de no soportarme, de no tenerte,
de sólo tenerme a mí, y no quererme, si no me quieres.
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