Subasto mi corazón
al mejor postor:
aquel que lo atesore y lo cuide
como si fuera el suyo propio.
En el mismo lote se incluye
el cuerpo que lo contiene,
al que ofrezca aprender a conocerlo
para disfrutarlo y hacerlo disfrutar, sin egoísmos.
También subasto
el alma que los mueve
a quien se anime a andar junto a ella
creciendo en el camino.
Como extras se agregan y sin costo
unos labios generosos y multifuncionales
unas manos fuertes y ávidas
y un cerebro, que organizó esta subasta.
Por más datos, comunicarse a la redacción.
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